A veces escribo de la vida y otras veces de lo que pienso de ella. Me parece mágico, incluso poético, que "la vida" sea una palabra femenina.
Hoy quiero hablarles de Sepa la Madre, un podcast amadrinado por Se Regalan Dudas (SRD). Si tienen curiosidad de cómo nació la idea, pueden echarse el chisme en el episodio 564 de SRD: "Lo que nadie nos dijo de ser mamás".
Ashley y Lety escucharon a su audiencia. Nosotras les dijimos claro: no queremos un "Se Regalan Dudas" de la maternidad. El tema, de por sí, ya es lo suficientemente crudo y retador como para ponernos demasiado profundas. Lo que queremos es reírnos.
Particularmente, escucho SRD porque soy el tipo de mujer que cuestiona todo. Pero en la maternidad... ¡Oigan! Ahí hay que dejarse fluir, porque si no, te enfrentas a ti misma de una forma que no tiene palabras. Recuerdo cuando mis hijas tenían 10 y 7 años; estaba en una cafetería diciéndole a una amiga que mi "yo profesional" y mi "yo maternal" se peleaban y ninguna ganaba. Lo único que ganaba era la incomodidad y mis ganas de quedarme llorando en posición fetal.
Por eso creo que Priscila y Alex de Sepa la Madre lo tienen muy claro: todas las madres la pasamos hiper complicado. Si no desarrollamos la capacidad de reírnos de nosotras mismas y de nuestras expectativas maternales sin sentido, vamos a terminar amargadas (o alcohólicas).
Ese humor es nuestra esperanza. Al final del episodio, terminas con un "Sepa la Madre", que en buen mexicano significa: "¿Quién sabe cuál sea la respuesta? Pero aquí le seguimos intentando". Los gringos dicen "Try your best", que es básicamente presentarte y dar lo que puedas dentro de tus posibilidades.
Hace un par de semanas, en el capítulo 33, les llovió hate del fandom de la invitada. Traté de recordarles que este contenido es para quien entiende el nombre del programa. Este no es un podcast "pro" ni solemne; es un espacio para cagarte de risa de las "mamadas" que nos pasan a las madres hispanohablantes. Venimos a reírnos de nosotras y de lo que venga.
El episodio 34 con Ana Brito, por ejemplo, fue joya. ¡Qué cosas se inventan en México con los grupos de WhatsApp y los proyectos escolares! Niños de primero de preescolar que apenas pueden agarrar una crayola y ya les piden clasificar dinosaurios en un póster. Escucharlas me hizo reconocer lo que me ahorré por haberme ido de México cuando mis hijas eran pequeñas (donde la escolarización empieza a los 3 y no a los 5 años). No es crítica, es simplemente decir: "¡Qué suerte que me libré de esa!".
Me encanta la dinámica entre ellas: Priscila es una regia que rompe el molde, y Alex es una sueca relajada tratando de adaptarse a la cultura mexicana. Eso sí, Alex: lo que no te haga lógica, ¡no lo adoptes! (como las fiestas familiares a las 2 a.m.). El sueño es sagrado y en México a veces se nos olvida.
Así que, si quieren escuchar algo genuinamente diferente (porque a veces nos quejamos de que todo suena igual y, cuando sale algo distinto, no le agarramos la onda -la hipotenusa) busquen Sepa la Madre. Les garantizo que se van a reír. Y si no es de los chistes de Pris, será de lo relajada que es Alex o de su español mocho (que, aunque yo tengo que hablar en otro idioma y sé lo que se siente, a veces no queda de otra más que reírse).
Saludos a los que me leen.
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