Me he topado con demasiados comentarios que dicen: “Soy latina y Bad Bunny no me representa”. Y está bien. A nadie le tiene que representar un artista. Lo que me llama la atención no es la frase en sí, sino quiénes suelen decirla y desde qué lugar lo hacen. Muchas veces viene acompañada de un tono de superioridad moral: como si escuchar reggaetón o disfrutar de cierto tipo de música fuera un defecto de carácter . He escuchado críticas sobre “la inmoralidad” de bailar reggaetón. Pero esas mismas voces, en la práctica, también cometen omisiones: no reportan todos sus ingresos para pagar menos impuestos, normalizan prácticas corruptas en sus entornos o miran hacia otro lado cuando algo no está bien. Sin embargo, como van a la iglesia, comparten publicaciones de pastores o dan clases a niños los domingos, sienten que su balanza moral está automáticamente a favor. Y entonces señalan. Señalan a quienes bailamos, a quienes cantamos, a quienes disfrutamos de nuestra libertad. Nos co...
Nomada de norte-america, estratega en mercadotecnia y desarrollo de nuevos productos. Todo se puede mejorar siempre. Me encanta el cine independiente y escribir en este blog.