“Estamos en México y se canta en español” con esta frase de “la novia de América” recuerdo parte de una plática que tuvimos el sábado en una cena con amigos, Toronto es tan multicultural que te hace estrechar los lazos con tu propia cultura y poder interactuar en esta sociedad sin miedo a que te digan que aquí sólo se habla inglés o francés canadiense. De hecho en una estación de metro muy concurrida hay un músico que siempre está cantando en español y si le preguntas por que canta en ese idioma te explica que es Méxicano y que las mejores rolas que se sabe son en español. Me lleva al punto que quiero llegar, aquí en Toronto hay mucha tolerancia hacia las diferencias culturales y ciertamente en México somos muy elitistas y clasistas, hasta se discrimina por cantar en otro idioma como si eso hiciera menos nuestro propio idioma y cultura, pero eso si, nosotros mismos nos avergonzamos de nuestras raíces y de las lenguas indígenas como el náhuatl, zapoteco, etc. Sinceramente ¿Qué destruye más nuestra identidad?
La delgada línea entre ayudar y ser engañados no siempre es fácil de identificar. A veces no se cruza con malas intenciones, sino con prisas, emociones y el deseo genuino de hacer el bien. Todo depende de cómo se definan las palabras, porque en este terreno nada es absoluto. Lo que para unos es solidaridad, para otros puede sentirse como una manipulación de la buena fe. Y sí, quien haya dicho que todo es relativo, tenía razón. El 26 de enero, en un grupo de WhatsApp, compartieron un GoFundMe para una familia mexicana que vivía en Canadá. El mensaje decía que el 22 de enero habían deportado al esposo, que les habían congelado las cuentas bancarias y que no contaban con recursos para que la esposa y sus dos hijos regresaran a México. Pedían donaciones para ayudarlos. Yo, que soy un poco desconfiada, decidí investigar. Me pregunté si realmente alguien detenido el 30 de diciembre podía ser deportado en menos de un mes. También me pregunté en qué casos se congelan cuentas bancarias. Y aquí...
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